Servicio en Timor Oriental

Posted septiembre 19, 2017

El 26 de julio pasado tomamos el avión para Timor Oriental, con el deseo de compartir, de servir y de estar a disposición de quienes nos necesitan. La Misión de Timor 2017 había empezado ya hace unos meses en la Provincia Portuguesa, donde el grupo se había reunido, con reuniones de formación en Porto y en Lisboa. Nos hemos sentido sostenidas por el compromiso generoso de hermanas y colaboradores, niños, jóvenes y familias asociadas con nuestras obras, y amigos/as que han compartido nuestra misión por medios de donativos y oraciones.

En Timor, en el aeropuerto de Dili, nos han acogido y nos han dado la bienvenida las Hermanas Teresa de Jesús y Palmira, que nos han acompañado hasta Zumalai. Cuando llegamos a nuestra destinación era de noche y nos estaban esperando la Hermana Margarida, el Hermano Antonio de la comunidad de los carmelitas, y muchos niños y adolescentes. Las sonrisas, los abrazos, las palabras de bienvenida nos hicieron sentir realmente “en casa”, ¡en familia!
Cada mañana, por lo general a las 6.30, participamos en la misa parroquial y luego íbamos con los estudiantes de la escuela, dando clases de portugués a los alumnos de la secundaria, acompañándolos en actividades deportivas, en juegos educativos y en formación humana y cristiana. Por la tarde, mejor dicho al final de la tarde, hemos apoyado a un grupo de adultos enseñando portugués. Se trata de un grupo que daría luego clases de portugués a otros. Junto con la enseñanza en la escuela, hemos colaborado en las actividades parroquiales: liturgia, rosario con los niños por la tarde y dos momentos de oración por la noche, abiertos a la comunidad parroquial. Después de la cena, compartíamos la oración en grupo, hacíamos la evaluación del día, y la planificación de las actividades del día después.
Hemos disfrutado mucho además con excursiones a pie o en carro y minibús: en el lugar donde estábamos, en contacto con la gente de Zumalai; Raimea y  Suai; y la víspera de nuestra vuelta a Portugal en la ciudad de Dili. Han sido visitas muy interesantes desde el punto di vista cultural y sobre todo emocionantes al visitar lugares donde se conmemora la muerte y las masacres del pueblo de Timor Oriental.
Unos días después de haber dejado Zumalai, en la Escuela Católica prepararon una fiesta de despedida. Como nos habíamos imaginado la despedida fue un momento difícil, en particular cuando vimos a los niños llorar, abrazándonos.
La mañana de la salida, en Dili, las hermanas Palmira y Teresa se unieron a nosotros en oración. Compartimos nuestra gratitud a Dio por lo que habíamos vivido, compartido y recibido. Expresamos nuestro “gracias” a las Hermanas por habernos acogido, por su presencia y su apoyo constante, por el testimonio de fe y de fidelidad a la misión y por hacer que Dios sea conocido y amado, en una relación cercana y sencilla con la gente. Volvimos a nuestras casas con las maletas casi vacías, pero con el corazón muy agradecido.
Gratitud por haber vivido una experiencia cuyos medios eran pobres, pero rica de cosas esenciales, por los dones compartidos, por la alegría vivida con sencillez, por la transformación que hemos experimentado, por los signos de vida que hemos dejado y por los que hemos traído y que quedarán por siempre grabado en nosotras.
Ana Luisa Pinto, RSCM

 

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