SEÑOR, TE ENTREGAMOS NUESTRO CORAZÓN

Posted octubre 6, 2026

Visita de acompañamiento al Área de Mozambique

Solo en tu amor seremos uno
Ven, Señor Jesús, a bendecirnos
Guarda en alegría ecos de tu día
¡Toda una vida para amar!

Fue al son de esta melodía de la Hna. Mª Céu Quinteiro, cantada en todas las comunidades, como marcamos el ritmo de nuestra presencia en el Área de Mozambique.

Un camino marcado por la musicalidad de la acogida fraterna, por la alegría de los encuentros y reencuentros, por la oración y la reflexión compartida, la fracción del pan, y el compartir la vida y la misión.

En cada comunidad, tomamos mayor conciencia de la Unidad y la Comunión como valores preciosos del Evangelio que estamos llamadas a testimoniar en nuestro mundo herido. Juntas, escuchamos los sueños de Dios y de nuestro fundador, Jean Gailhac, sobre la vivencia comunitaria, así como las diferencias entre el ideal y la realidad que se vive. Se asumieron compromisos y se concretaron pasos para llevarlos a cabo.

Conversamos sobre la rendición de cuentas en nuestra vida consagrada; sobre la intergeneracionalidad como oportunidad de enriquecimiento mutuo, dando espacio tanto a la sabiduría y experiencia de las hermanas mayores como al dinamismo nuevo y creativo de las más jóvenes. Así se construye nuestro “ser Cuerpo en Misión”.

En realidad, todas las comunidades cuentan con Hermanas en formación inicial y Dios continúa bendiciéndonos con la llamada de otras jóvenes que desean seguir a Cristo en nuestro Instituto. Las dos novicias, después de haber terminado su experiencia apostólica, se preparaban para regresar al noviciado, acompañadas por su maestra. En la comunidad de Beira, nos contagiamos de la alegría de las prenovicias de primer año; en Quelimane, encontramos a las prenovicias de segundo año y a un grupo de candidatas, con preguntas sobre nuestra Misión. ¡Irradian esperanza y alegría! Y, al mismo tiempo, conllevan la responsabilidad de una formación discernida e integral.

Desde nuestra llegada a Maputo, el día 8 de septiembre, hasta el viaje de regreso a Roma, el día 26, recorrimos muchos kilómetros, en avión y en jeep, para encontrarnos con cada realidad. Acompañadas por hermanas y conductores de confianza, durante las muchas horas de viaje por las carreteras entre Manje, Inhazónia, Beira, Gurué, Quelimane y Maputo, pudimos ver y conversar sobre las difíciles condiciones en las que vive una gran parte de la población mozambiqueña.

Hay pequeños signos de progreso, pero todavía están muy lejos de lo necesario para garantizar las condiciones básicas de vida de las poblaciones de las villas y aldeas.

Mozambique atraviesa una gran crisis moral, política, social, económica y religiosa, y son muchos los desafíos. Es un país con abundantes recursos naturales, económicos y humanos que, con una gobernanza seria, transparente y comprometida con el bien común, podría estar entre los países desarrollados del continente africano.

Entre las prioridades del país, comenzando por la construcción de la paz, es evidente la necesidad de un buen sistema sanitario, la creación de infraestructuras y una apuesta decidida por la educación. Un país con muchos niños y jóvenes, donde la convicción de nuestro venerable fundador cobra todo su sentido: es necesario invertir en una educación integral, en la formación de conciencias rectas y en el desarrollo cualificado de competencias, preparando a las nuevas generaciones para asumir responsabilidades de liderazgo en el país.

Regresamos agradecidas. Damos gracias por la llamada de Dios a compartir el don de nuestro carisma en tierras de Mozambique. Hacemos memoria agradecida de las Hermanas que, a lo largo de casi 75 años, se han entregado a la misión. Agradecemos y rezamos por todas las que, en el tiempo presente, participan en la vida del Instituto y de la Iglesia, al servicio de la justicia y del desarrollo de su pueblo, cooperando con Jesucristo “para que todos tengan Vida”.

Mª Teresa Nogueira, rscm y Mª Conceição Pereira, rscm
Miembros del Consejo de Liderazgo del Instituto

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