En su mensaje para la Cuaresma de 2022, el Papa Francisco nos recordó que estamos llamadas a «sembrar semillas de bondad en beneficio de los demás». Desde que habló, nuestro mundo se ha visto entristecido y consternado diariamente por las sombrías realidades de la guerra: angustia y sufrimiento indecibles, hambre y pérdida de vidas. Lloramos por todo lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en Ucrania. 
A lo largo de estas semanas, también nos han animado las enormes muestras de bondad y hospitalidad procedentes de todas las partes del mundo: semillas de solidaridad, compasión y esperanza sembradas en beneficio de nuestros hermanos y hermanas que sufren en todas partes, especialmente en Ucrania.
Al adentrarnos en el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Jesús, y conocer la cercanía de Dios a todo el dolor humano, rezamos para que esas semillas de bondad se transformen en una cosecha de paz y reconciliación entre todos los pueblos. Que Cristo resucitado levante los corazones partidos/rotos, y nos fortalezca y sostenga a todos con la seguridad de una vida y una alegría nuevas.
Marco Rupnik