DE «TIERRAS DE SANTA MARIA» A «TIERRAS DE SANTA CRUZ

Posted marzo 10, 2022

Grupo Patrimonio y Espiritualidad

Ana Luísa Pinto, RSCM

10 de marzo de 1911. Era medio día cuando el Cap-Vert1 llegó por fin al puerto de Río de Janeiro. Durante unos instantes, la visión de aquella belleza incomparable les lavó el alma y les produjo la agradable sensación de recibir los sinceros y cálidos deseos de «¡bienvenida! El gran corazón brasileño acogió a las hermanas portuguesas Maria de Aquino Vieira Ribeiro, Maria de Assis Gomes da Fonseca y Santa Fé Gomes Conde. Dejaban atrás un país en el que se vivía muy profundamente el Misterio Pascual. 

En octubre de 1910 se produce una gran revolución política en Portugal, que lleva a la deposición de la monarquía y a la proclamación de un nuevo régimen político: la República. Se crearón muchas leyes en un intento de destruir a la Iglesia Católica y culminarón con la expulsión de las congregaciones religiosas del país y la confiscación de sus propiedades. Las RSCM de Portugal se vierón obligadas a secularizarse, a cerrar sus escuelas en las ciudades de Oporto, Braga, Viseu y Penafiel y a abandonar sus conventos. Varias hermanas se refugiarón con sus familias; otras se fuerón a vivir en secreto en pequeños grupos; otras abandonarón el país. Algunas hermanas de nacionalidad extranjera regresarón a sus países de origen en cuanto pudierón. Otros viajarón a los Estados Unidos de América (Tarrytown) y otros cruzarón la frontera con España (Tuy). Y así, con mucho sufrimiento, las hermanas de Portugal se vierón obligadas a una dura diáspora.2 Podemos imaginar que recordarón, una y otra vez, las sabias palabras que el P. Jean Gailhac dirigió a las primeras hermanas de Oporto: «Ciertamente experimentarán pruebas y sufrimientos porque el bien no puede hacerse de otra manera; pero si aman a Dios, Él las sostendrá en todas sus dificultades y les dará su corazón. 3 

El 4 de febrero de 1911, la hermana Maria da Eucaristia Lencastre (primera provincial de Portugal) viajo a Béziers, a la Casa Madre, para poner al día a la hermana Sainte Constance Farret (superiora general) sobre la difícil situación de Portugal y aconsejarle cómo proceder. La acompañaba la hermana María de Aquino Ribeiro que, ante la urgente necesidad de las RSCM de restablecerse fuera de su patria, había sentido una fuerte llamada de Dios para iniciar una fundación en Brasil. Aunque temían que la propuesta fuera demasiado arriesgada y el destino demasiado lejano, la Hermana Ste. Constance y su consejo discernierón y, al tener claro que la petición de la Hermana Maria Aquino venía del Espíritu, finalmente aceptarón.4 En menos de tres semanas, el 21 de febrero de 1911, la comunidad fundada – las Hermanas Maria Aquino, Santa Fé y Maria de Assis – ¡partierón hacia su nueva misión! 

Era de noche cuando el Cap-Vert despegó del puerto de Leixões. María de la Eucaristía había bendecido a las tres hermanas pioneras: «Hijas mías, dejás estas tierras de Santa María por las tierras de Santa Cruz, para hacer amar y servir al Señor a los niños y jóvenes que él te confía«.5 La hermana María Alice Duarte cuenta que alguien a quien se le había dicho de antemano que fuera a esperarlas a su llegada al puerto de Río de Janeiro no se presentó. Así que se encontrarón solas en un país extraño, agotadas y sin saber a dónde ir. Afortunadamente, la hermana Santa Fé tenía una prima que vivía en Río de Janeiro. Al enterarse de su llegada, salió a su encuentro y las llevó a su casa, donde pudierón descansar y pasar una noche reconfortante. Ese día, 10 de marzo de 1911, la Provincia Brasileña del Instituto de las Religiosas del Sagrado Corazón de María comenzó a tomar forma en un esquema prometedor.6 

Hoy, al celebrar los 111 años de la fundación y presencia de nuestro Instituto en Brasil, miramos hacia atrás con inmensa gratitud y nos dejamos interpelar por el ejemplo de fe inquebrantable en Dios, de resistencia en la dura prueba, de libertad, de coraje y de audacia de las hermanas Maria de Aquino, Maria de Assis y Santa Fé. En un contexto de revolución política y de expulsión de las congregaciones religiosas de Portugal, la preocupación inmediata del Instituto fue, naturalmente, proteger a las hermanas en peligro y, para ello, buscar lugares seguros. Sorprendentemente, lo que podría haber confinado y paralizado a las Hermanas fue una palanca para que arriesgaran algo nuevo. Sin poder prever lo que les depararía el futuro, las tres valientes misioneras leyerón los acontecimientos a la luz de la fe y, movidas por la llama de la «fe y el celo», actuarón en su presente. Lo que podría haber supuesto el fin de nuestro Instituto en Portugal fue, en cambio, la ocasión de su expansión!

Siguiendo la estela de la comunidad fundadora del Instituto en Brasil y de tantas otras RSCM que nos han precedido en el tiempo, estamos llamadas hoy a vivir nuestro carisma con resiliencia allí donde estemos, a ser mujeres de pasión y compasión, comunidades «en salida» para anunciar la Buena Noticia. Que el extraordinario legado de nuestras hermanas Maria de Aquino, Maria de Assis y Santa Fé nos inspire a seguir abiertas a nuevos horizontes de misión en nuestro mundo herido y nos anime a arriesgarnos a lo nuevo y a lo desconocido cuando tratamos de responder a los gritos de los marginados y de la tierra.7

1. Transatlántico anclado en el puerto de Leixões, cerca de la ciudad de Oporto – Portugal.  

2. Sampaio, Rosa do Carmo; Connell, Kathleen, Un recorrido a traves de la fe y del tiempo, 4. Fuentes de Vida, 2017, Versión portuguesa 193. 

3. GS/17/X/71/B 

4. Sampaio, Rosa do Carmo; Connell, Kathleen, Un recorrido a traves de la fe y del tiempo, 4. Fuentes de Vida, 2017, Versión portuguesa 218-220.

5. Diario de Sor Santa Fe (documento muy importante de la fundación de la Provincia de Brasil)

6. Duarte, Alice Maria. A História do Instituto das Religiosas do Sagrado Coração de Maria no Brasil de 1911 a 1926.  Fontes de Vida, 11-32.

7. Cf. Documento del Capítulo General 2019.

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